APUNTES SOBRE EL GUASÓN (Jorge Luna Ortuño)

APUNTES SOBRE EL GUASÓN (Jorge Luna Ortuño)

Escrito el 26/11/2019
Jorge Luna Ortuño

Arthur Fleck escribe sentado en la mesa de un local mientras el resto del público se divierte con un hábil comediante en el escenario. Arthur observa, ríe de rato en rato, o más bien finge que ríe, ante todo quiere entender de qué ríe la gente, en qué momentos. En sus apuntes se lee: “las referencias sexuales siempre son graciosas”, “la enfermedad es jocosa”. Teóricamente los apuntes que confecciona son para convertirse en comediante profesional. Sin embargo no es sólo eso, hay otra cuestión que cautiva enormemente a Arthur, algo impensado: Le fascina cómo puede existir un espacio y un contexto donde se habla de lo que nunca se menciona, de lo que en otros momentos es incómodo abordar, lo que puede ser ofensivo, incorrecto políticamente o de mal gusto, todo ello está en los monólogos de los mejores comediantes, en el espacio del humor.

La mayoría de la crítica internacional parece coincidir en que esta película –dirigida por Todd Phillips, y protagonizada magistralmente por Joaquin Phoenix–  puede leerse como una denuncia sobre la indiferencia social y el maltrato al que están expuestos los sectores marginales, los sectores golpeados y ninguneados. Que el Guasón es un producto, una manifestación de la locura que sobrevuela a la vida de las ciudades capitalistas posmodernas. Pero volvemos a insistir, hay algo más, una peculiaridad que le interesa mostrar al personaje llamado Guasón.

Arhur deseaba convertirse en comediante profesional pero en el camino perdió consistencia, acabó siendo tratado como un Joker, o un Guasón. El Guasón es el que impone nuevas condiciones en una situación dada para que se hable de lo que no se habla y se vea lo que no es visible en dicha situación. Después de cometer su primer asesinato y observarse en las tapas de los periódicos, Arhur reflexiona: “Durante toda mi vida no supe si realmente existía. Pero sí existo, y la gente está comenzando a notarlo”.

En esta parte, me llama la atención la frecuente rectangularización de la realidad: la manera en que se cuenta lo que pasa a través del rectángulo de la pantalla chica. Como dos buenos solitarios, Arthur y su madre Penny tienen como acompañante constante a la televisión. Arthur quiere existir en la televisión. El televisor juega un papel protagónico en la historia. Habría que recordar los brillantes análisis de Marshall McLuhan sobre los medios en La galaxia Gutenberg (1962). Arthur Fleck dialoga con la realidad a través de la televisión, que le permite observar una realidad deseable, donde es posible ser famoso, popular, y es posible ser aceptado. Pero en las calles su vivencia es completamente distinta, lo que vive le rompe en la cara la falsa percepción que desea hacerse de la vida en esa sociedad. “¡Qué está mal con ustedes, por qué ya nadie es amable!”, le reclama a su supuesto padre, Thomas Wayne, en un franco acto de desahogo.

Entre la ficción que le presenta la televisión y la brutalidad que le muestra la calle y su experiencia en el trabajo, el momento que desborda finalmente todo el descontento que embriaga el alma de este miserable payaso se produce cuando verifica en los archivos del Hospital Estatal de Arkhman, cuál era el historial de su madre y si había estado alguna vez internada ahí. Descubre así la dura verdad, las razones de su forma de ser y en definitiva el carácter absurdo y trágicómico de su vida. Arthur Fleck comienza a comprender el oscuro pasado del cual emerge su alma, y comienza a asumirse como el Guasón. Es curioso que la letra muerta de los archivos y los documentos guardados en una institución estatal representen una porción tan fuerte de nuestra identidad hoy en día.   

El Guasón se estrenó en nuestro país unas semanas antes de que estallaran los conflictos sociales que nos afectan hasta el día de hoy. Observar las escenas finales de este film en el contexto de nuestro país actualmente es una experiencia extraña. El Guasón irrumpe dentro de la pantalla chica para llevar dentro de ella la verdadera realidad que ya no se puede ocultar; sus chistes son estrategias para usar minutos al aire que le permitan escuchar a la audiencia aquello de lo que no se habla. “No puedes hacer chistes sobre esto”, le corregirán. El Guasón instaura su propio régimen de lo visible y lo enunciable, esa es la cuestión. Siempre se ha relacionado al Guasón con el caos, el azar, lo no planeado. Ese es su caos.