Lorgio Vaca, manos que imaginaron Santa Cruz 1era Parte (Jorge Luna Ortuño)

Lorgio Vaca, manos que imaginaron Santa Cruz 1era Parte (Jorge Luna Ortuño)

Escrito el 24/09/2019
Jorge Luna

Introducción

En términos sencillos, el mural es una gran pintura sobre una pared, mientras que el muralismo es un movimiento artístico iniciado en México a fines del siglo XX, creado por un grupo de intelectuales pintores, después de la Revolución Mexicana. Estas dos definiciones básicas son un punto de partida a la hora de aproximarse a la obra plástica de Lorgio Vaca plasmada en sus murales en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, conjugando pintura con escultura cerámica y dibujo. A poco de conversar con Lorgio Vaca se descubre que concibe a los murales como medios para un fin bastante más trascendental: afectar al espectador, el ciudadano, y trastocar ciertas condiciones de percepción establecidas como ideología dominante. Le interesa menos ser un artista que ser un comunicador, un conector entre las raíces que sustentan los valores e imágenes del pueblo boliviano, con la existencia concreta que se vislumbra en la sociedad que observa.

El lenguaje pictórico que utiliza es trasladado a las paredes y edificaciones de la ciudad, pero prontamente surgirán las preguntas: ¿Por qué salir del cubo blanco de la galería para expresar ese mensaje en los espacios públicos? ¿Cuáles serán los lugares más adecuados para emplazarlos, y según qué criterios? Resueltas estas cuestiones, conseguido el espacio para llegar a la mayor cantidad de ciudadanos en las calles, la siguiente cuestión: ¿cómo lograr que los murales se conserven al aire libre en un clima tan agresivo como el de Santa Cruz? ¿Qué técnica utilizar en la década de los 70, cuando no existen más que hornos a leña para calentar los óxidos minerales y no existen mosaicos cerámicos prefabricados? Y finalmente, ¿cuál será el contenido de los murales, ¿cuáles deberán ser los símbolos o figuras que invocar pictóricamente para lograr una fuerte interpelación en el espectador de su tierra?

La obra de Lorgio Vaca es admirable por su innovación técnica, su aliento experimental y autodidacta, pero además por el trasfondo de su pensamiento. Del predominio de la razón, Lorgio se hace a un lado, reivindicando la centralidad de lo sensible en el lenguaje artístico. Pensar con las manos, imaginar con las manos, poniendo el cuerpo, aquello que los procedimientos puramente racionales no alcanzan a vislumbrar y que, en ocasiones, a fuerza de los patrones del pensamiento que fuerzan los poderes establecidos, se desvían hacia ideologías opresoras culturalmente. Lorgio Vaca sólo acepta una inteligencia que proviene de la conjugación integral de todas las capacidades humanas, tanto mentales como sensoriales e intuitivas. Su medio para hallar esa unión será el muralismo, y al mismo tiempo será su instrumento para comunicar un deseo que, en su percepción, emana silenciosamente desde la colectividad que puja por la nueva Santa Cruz de la Sierra, en pleno apogeo de su transformación.

El presente artículo recoge algunas singularidades que se identificaron en la aproximación de Lorgio Vaca a la práctica del muralismo cerámico en relieve. La publicación que recoge la investigación realizada entre el 2017 y 2018 para el Centro de la Cultura Plurinacional permanece inédita por el momento, se titula Lorgio en los anillos. Murales en relieve cerámico realizados por Lorgio Vaca (1970-2007). En este artículo se enfatiza la particularidad del método utilizado por el artista y sus implicancias técnicas, filosóficas y de uso de los materiales.



Método

La investigación realizada desde el Centro de la Cultura Plurinacional es descriptiva y manejó una metodología cualitativa. Es interpretativo -constructivista que dará lugar a la interpretación teórica de los resultados (Denzin y Lincoln, 2012). En un primer nivel se constituye en una sistematización de ideas y reflexiones de Lorgio Vaca en torno a la técnica del mural cerámico en relieve policromado, lo cual refleja su pensamiento respecto del arte público y sus valores. Las técnicas utilizadas fueron la investigación documental y las entrevistas en profundidad realizadas al artista. El trabajo de campo contempló la visita a los murales más representativos del artista en la ciudad, tanto para la observación como para el registro fotográfico. El análisis de las obras no se planteó a partir de la semiótica sino a partir de la filosofía -centrada en los conceptos-deseando generar una investigación inductiva, a partir de la singularidad del trabajo de Lorgio Vaca como caso único e irrepetible, no explicable a través de teorías universales. La premisa epistemológica de esta investigación consistió en señalar que son los casos particulares de la escena local los que deben proveer insumos para la producción de teoría del arte local: de lo particular a lo general. Por otra parte, debido a las influencias filosóficas del propio artista, se recurrió al texto Ideología y aparatos ideológicos de Estado, de Louis Althusser, para identificar aquellos elementos que menciona como opresiones culturales y alienaciones que sufría el pueblo boliviano.

Temáticamente, la investigación se apoya en los murales cerámicos en relieve policromado que Lorgio Vaca realizó en el Departamento de Santa Cruz de la Sierra, en el periodo comprendido entre los años 1970 y 2007. Los murales que se revisan con mayor detenimiento son los siguientes en orden de aparición: "La gesta del oriente boliviano", "Tradiciones cruceñas", "Nuestra señora del maíz", "Cristo viene del trigo", "Homenaje a Cañoto", "La cooperación humana", "Homenaje a Melchor Pinto" y "11%", "Pórtico Florido" y finalmente "Celebración de Montero".

Respecto de la bibliografía, se revisó el escaso material que se ha publicado en libros sobre su obra o su figura. Destacan el capítulo que le dedica Carlos Salazar Mostajo en su libro La pintura contemporánea de Bolivia (1986) en el capítulo XII "Lorgio Vaca y el muralismo cerámico". El catálogo publicado en septiembre del 2011 por Espacio de Arte Manzana 1, titulado Lorgio Vaca. Retrospectiva 1951-2011. También se revisó un pequeño catálogo producido por Lorgio Vaca que titula Celebración de Montero. Esbozo del conjunto mural para la Plaza 2 de diciembre, realizado con el apoyo del Gobierno Autónomo Municipal de Montero. Las principales fuentes documentales utilizadas fueron textos inéditos, manuscritos no publicados que están en poder de Lorgio Vaca y que compartió para fines de esta investigación. Estos manuscritos son un recopilado de artículos que escribió desde los años 80, y que reunió con el título "El desafío del artista"; el otro manuscrito todavía no publicado se titula "El mural de la vida", escrito por el comunicador Fernando Valdivia en base a entrevistas a Lorgio, que redondearon en una biografía novelada sobre el artista. La investigación sistematiza varias de estas ideas y las coloca en un orden cronológico que permite acompañar la explicación de sus murales cerámicos.

Los documentos audiovisuales revisados: una producción del Museo de Etnografía y Folklore, 50 años de muralismo en Bolivia, junto con el video corto Piraí Vaca Concierto de Diakonía, 2007. También Una aproximación al muralismo de Lorgio Vaca, escrito y dirigido por la poetisa Blanca Wiethuchter, con la música de Alberto Villalpando (Centro Cine Video, Santa Cruz - 1989). Los datos y testimonios presentados en esta investigación fueron cotejados con el mismo Lorgio Vaca, a través de sucesivas conversaciones en su taller, y de correspondencia mantenida por correo electrónico. Este proceso reveló importantes datos de la forma de pensar del artista, indagando sobre la sustancia que constituye el soporte mental de su lenguaje visual. Algunas impresiones están contrastadas con los criterios vertidos por críticos y periodistas que reseñaron el trabajo de nuestro artista en las últimas décadas.




Resultados

El muralismo fue una de las producciones estéticas y culturales más significativas del siglo XX en América. Desde su aparición en México, el muralismo actualizó consignas de reterritorialización, es decir de reivindicación de lo local y de repliegue sobre la tierra patria, lo cual estimulaba procesos de autoconocimiento, de afianzamiento del sentido de pertenencia y construcción de identidad de los pueblos donde se llevó adelante este movimiento estético. En esta misma línea se prodigaron los muralistas bolivianos en el siglo XX, particularmente después de la Revolución Nacional de abril de 1952.

El muralismo en Bolivia es un crisol que aúna luchas históricas, gestas sociales, reconstrucción de la identidad nacional, reivindicaciones de las fuerzas trabajadoras y en Santa Cruz de la Sierra en particular muestra las relaciones entre la vida rural y la pujante vida de la ciudad que comenzaba a sentirse. Durante las décadas del 60, 70 y 80, Santa Cruz fue el departamento en el que el tránsito y la transformación se vivieron de manera más radical y acelerada. La vida de Santa Cruz de la Sierra en esos años constituía una invocación para pensar el tiempo, el vertiginoso movimiento que tiene lugar con el paso del tiempo. En tres décadas Santa Cruz pasó a convertirse en la ciudad número 14 en el mundo de índice más acelerado de crecimiento. Pero hay un elemento más que la vida en esta ciudad fuerza a pensar como producto del paso del tiempo: el desgaste de los materiales. Producto de las altas temperaturas, de los niveles de humedad, del polvo, de las distintas variedades de insectos y organismos que agreden todo aquello que está expuesto al aire libre, o se deja expuesto al sol, el viento y las lluvias, los materiales se desgastan y empobrecen sistemáticamente.

Con estas consideraciones introductorias, nos aproximamos a la obra de Lorgio Vaca y su obra mayor, gran cantidad de murales que realizó en el país, y la envergadura material de estas obras, nos referimos a sus murales en relieve cerámico. La investigación realizada nos mostró que existen al menos tres etapas diferentes en su producción artística:

a) Pintor de óleo y acuarela en lienzo (1954 - 1976)

b) Pintor de murales en paredes (1955 - 1968)

c) Muralista cerámico (1970 - 2015)

Hay un discurso subyacente en el trabajo de Lorgio Vaca durante las tres etapas: conectar al pueblo boliviano con sus orígenes y su herencia a través del lenguaje de las artes plásticas. Sin embargo, producto de las necesidades técnicas que le implicaron sus obras en cada una de las etapas, este discurso se fue ampliando y variando. Como sucede en todos los campos de la vida, las personas cambian, el pensamiento cambia. Por ello, una pregunta que había que plantearse en la investigación era ¿de qué Lorgio Vaca hablamos? ¿Del pintor, del ceramista, del muralista? Identificar y ordenar este tránsito de etapas nos permitió comprender después el panorama integral de su figura y su trabajo1. Se identificaron tres etapas en la vida artística de Lorgio Vaca; para empezar toda su etapa formativa la realizó lejos de Santa Cruz de la Sierra, hasta antes de su retorno a la capital oriental en 1970: de la pintura en lienzo a la pintura en paredes, usando la piroxilina, que era pintura para automóviles; después pasó de la pintura en paredes a la pintura en mosaicos cerámicos prefabricados, esto fue en su corta estancia en Perú a mediados de la década de los 60. Sin embargo, en 1968 viajó a México como artista invitado para realizar una exposición de sus pinturas, y esto lo llevó a conocer en persona al muralista David Siqueiros. Así pasó a la tercera etapa, que fue la admiración por los murales exteriores.

Fue desde el momento que entró en contacto con los saberes de la cerámica, que Lorgio Vaca introdujo el trabajo escultórico del relieve cerámico como tercera etapa.

Fueron las posibilidades expresivas del barro las que terminaron de contornear la figura artística de Lorgio Vaca. Porque él mismo comenta en diversos momentos que pintar con un pincel es diferente que modelar con las manos las figuras en barro. Esta acción física, de diálogo íntimo con el material, sin intermediación de instrumentos, le abrió un canal de consciencia muy diferente. A su manera de entender, Lorgio Vaca logró realizarse a través de la expresión integral que le procuraba esta nueva práctica artística, llevándolo también a comprender su lugar en el mundo y el rol que le tocaba desempeñar en tanto que artista. Su arte consistirá pues en hacer emerger lo que no se vislumbra en la superficie, la fuerza sensible que está en ebullición en su tierra.